Fisonomías de Filósofos

De Filósofos y Filosofías: panorámica calderoniana

Se ha puesto de moda entre nosotros dar el título de filósofo a cualquier profesor de filosofía y muchas veces a uno, que sin serlo, sale al encuentro del público con algunas reflexiones más o menos atinadas con respecto a cualquier problema de esos que afectan la convivencia hodierna. Como se trata de un término griego y que, en su oportunidad tuvo un sentido muy preciso en el proceso de esa cultura, no conviene usarla a troche y moche sin tomar todos los recaudos posibles para que la designación sea denotativa de una actitud ante la vida semejante a la que inspiró el término en la apreciación de los primeros pensadores griegos.

Escribe Rubén Calderón Bouchet

Las Dos Instancias De El Pensar

1ª Instancia: repetidamente se pregunta Martín Heidegger ¿Por qué hay ente y no más bien nada? Estimamos que el interrogante nos convida a formularnos este otro. ¿Por qué hay SER y no más bien NADA? Y bien, el mismo modo de preguntar conlleva implícita la respuesta ya que no es el SER, sino la NADA la que “brilla” en el horizonte de nuestro entendimiento. No podemos extrañarnos, ya que siendo metafísicamente axiomático que nadie puede ser causa de sí mismo ¿por qué el SER habría de ser una excepción? En cuanto a la eternidad que se le atribuye, ella es algo absolutamente impensable para nosotros. En todo caso, la única eternidad concebible no es sino la de la NADA. Desde ya que la pregunta cobra sentido, si previamente se hace abstracción de toda realidad entitativa.

Escribe Alberto G. del Castillo

La Ilustración a Oscuras

La Ilustración o Iluminismo constituyó un movimiento tenuemente filosófico (aunque sus partidarios se dieron a sí mismos el nombre antonomástico de “los filósofos”; y aún hoy el sentido peyorativo que la palabra “filósofo” tiene en el pueblo de ellos procede) orientado más bien al estudio de ciertos problemas éticos y políticos, y que se extendió por Europa durante todo el siglo XVIII, principalmente en Inglaterra, Alemania, Francia y España. (En España no tuvo ninguna originalidad, limitándose a copiar el movimiento francés: el espíritu “afrancesado”, verdadera decadencia de la España de los siglos de oro; entre nosotros “floreció” retardadamente –ojo: diferidamente- en el siglo XIX, y quiera Dios no quede todavía alguno vivo o “vivo”).

Escribe Ricardo Fraga

Santo Tomás de Aquino (II)

 De la prolífica producción tomista mencionaré tan sólo sus dos “Sumas”:

1°) la “Suma de Teología”: obra cumbre de santo Tomás donde se muestra como el elaborador de una filosofía nueva, inspirada en Aristóteles pero integrada con aportes platónicos, agustinienses, estoicos, neoplatónicos, árabes y judíos.

Escribe Ricardo Fraga

Santo Tomás de Aquino (I)

Santo Tomás nació a fines de 1224 en Roccasecca (reino de Nápoles) de la noble familia de los condes de Aquino. En su infancia ingresa en el monasterio benedictino de Montecassino (la cuna del Occidente cristiano, establecido por san Benito de Nursia) y en la adolescencia estudia en Nápoles el “quadrivium” donde tiene por maestro a Pedro de Hibernia a quien debe su primera iniciación en la filosofía griega.

 

Escribe Ricardo Fraga

 

Platón, Creador de la Teología Natural

Con Platón se puede decir que nace la Teología Natural, como una serie de verdades demostradas sobre el ser de Dios y su existencia. En el diálogo “Las Leyes” en el capítulo X aparece el contenido de esta disciplina filosófica. Llevara el nombre de teología hasta que Leibniz la bautice con el desacertado nombre de Teodicea.

Platón, una semblanza

Platón es, probablemente, el filósofo por antonomasia. La circunstancia, nada desdeñable, de que sus obras se conservaran en su integridad contribuyó, de modo decisivo, a garantizar a través de los siglos el influjo de sus enseñanzas. A ello debe añadirse que la Academia por él fundada se prolongó en el tiempo (sin duda que con muchos altibajos) a lo largo de un milenio (s. IV a.C. – s.

Sócrates, una semblanza

Como una cruel ironía de su vida bohemia el partido democrático lo condenó a beber la cicuta. Los cargos fueron: ateísmo e impiedad y corrupción de los jóvenes. Ambos, naturalmente, falsos.
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