Cartas al Papa de S. Catalina de Siena

Carta XVI - A Urbano VI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Carta XIV - A Urbano VI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Introducción y Primera Carta

En un tiempo de gran tribulación, durante el gran Cisma de Occidente, en que llegó a haber tres papas simultaneamente en la Iglesia sin que se supiera a ciencia cierta cuál era el legítimo (y santos en cada uno de estos bandos) una joven terciaria dominica, iletrada, dirigía sus cartas al Sumo Pontífice exortándolo a regresar a Roma y tomar las riendas de la Iglesia.

Carta II - A Gregorio XI

En nombre de Jesucristo crucificado y de la dulce María

Carta III - A Gregorio XI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Carta IV - A Gregorio XI

En nombre de Jesucristo crucificado y de la dulce María

Carta VI - A Gregorio XI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Carta VII - A Gregorio XI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Carta VIII - A Gregorio XI

En nombre de Jesucristo crucificado

y de la dulce María

Carta IX - A Gregorio XI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Carta X - A Urbano VI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Carta XI - A Urbano VI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Santísimo y dulcísimo padre en Cristo dulce Jesús. Yo Catalina, sierva y esclava de los siervos de Jesucristo, os escribo en su preciosa sangre… con deseo de veros fundado en verdadera luz, para que, iluminado el ojo del intelecto vuestro, podáis conocer y ver la verdad… que conociéndola, la amaréis… amándola, relucirán en vos las virtudes.

Carta XII - A Urbano VI

Santísimo y dulcísimo Padre en Cristo dulce Jesús. Yo Catalina, sierva y esclava de los siervos de Jesucristo, os escribo en su preciosa sangre… con deseo de veros revestido de la armadura fuerte de la ardentísima caridad, para que los golpes que os son lanzados por los inicuos hombres del mundo amadores de sí mismos, no os puedan perjudicar… puesto que ningún golpe es tan terrible que pueda ofender al alma revestida de tal armadura.

Carta XIII - A Urbano VI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Carta XV - A Urbano VI

En nombre de Jesucristo crucificado
y de la dulce María

Distribuir contenido